PERÍODO DE EJECUCIÓN – LUGAR DE EJECUCIÓN – COMUNIDADES DE REGANTES | Desde el año 2000 hasta la actualidad
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BREVE DESCRIPCIÓN DE LA BUENA PRÁCTICA | El proyecto consiste en la instalación de un sistema de riego a goteo subterráneo en un suelo de regadío tradicional, en una superficie de dos hectáreas en el centro agronómico de La Melusa. El ensayo se distribuye en 6 parcelas donde se desarrollará una alternativa de cultivos herbáceos con alfalfa, maíz y cereal de invierno, con maiz o girasol en segunda cosecha. |
RESULTADOS | La productividad de los cultivos en las parcelas experimentales se contrastará con parcelas testigo con características similares y las mismas técnicas de cultivo, pero donde el sistema de riego es el tradicional a pie. |
CONCLUSIONES | El sistema de riego a goteo subterráneo a instalar, pretende experimentar dos tratamientos diferentes, que consisten en instalar a 25 y 35 cm de profundidad una red de mangueras portadoras de goteros a 50 cm, y colocadas a un metro de distancia. |
REFERENCIA DE PRENSA Y/O MATERIAL GRÁFICO SI EXISTE |
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SISTEMA DE RIEGO POR GOTEO EN FINCA LA MELUSA
La Comunidad General de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña, con cerca de un 80% de su superficie ya modernizada, y la Confederación Hidrográfica del Ebro quisieron llevar a cabo un demostrador sobre la viabilidad del riego por goteo enterrado para cultivos extensivos.
Este proyecto tenía un doble objetivo; facilitar la modernización de superficies todavía en riego tradicional, y que por sus características, son más adecuadas para los cultivos extensivos que para el leñoso, y mejorar la rentabilidad de las actuales modernizaciones, buscando formas de aplicación del agua en parcela que reduzcan la presión, y con ello, la necesidad de bombeo y el consumo energético.
El riego por goteo era una técnica conocida en la zona regable del Canal de Aragón y Cataluña dado que su uso es general en leñosos, que representa un 30 % de la superficie total.
No obstante, su aplicación en cultivos extensivos era una incógnita. Las ventajas parecían evidentes, como la reducción de la presión necesaria para el riego modernizado, que pasará de los 3 Kg/cm2 propios de la aspersión a menos de 1 Kg/cm2 de presión en parcela, una mayor eficiencia del riego, que puede pasar del 70% de la aspersión al 95% en riego por goteo enterrado, al aplicarse el agua directamente en la zona radicular de la planta y una mejor aplicación de fertilizantes.
Además, presenta mejoras ambientales, como la reducción de la escorrentía y la deriva, y con ello, el riesgo de contaminación difusa. No obstante, también generaba dudas, como su durabilidad, su comportamiento frente al laboreo y a la circulación de maquinaria habitual en agricultura, la afección de los roedores, problemas de obturación, nascencia de los cultivos y su aplicabilidad según tipo de suelo y el diseño de instalación. Además, el tema del coste económico de la instalación también parecía un handicap.
La mejor manera de responder a estas cuestiones pasaba por hacer un demostrador en una finca real y con los cultivos extensivos más frecuentes en la zona regable que cuenta con cultivos de cereal de invierno, maiz de ciclo largo y alfalfa. Se analizaría su comportamiento durante la vida útil del ensayo, prevista para 10 años, analizando los pros y los contras de esta tecnología. Al margen de los dos cultivos, se analizarían dos diseños diferentes de instalación, con mangueras instaladas a dos alturas diferentes. La superficie del ensayo sería de dos hectáreas distrubuídas en seis parcelas en el centro agronómico de La Melusa.

El proyecto ha pasado por tres fases; la de diseño; la de implantación y puesta en marcha y la de la explotación ordinaria. En la primera de ellas, la de diseño, con una duración de un año aproximadamente, – tal y como explica Roberto Quintilla, de la Comunidad de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña–
‘se plantearon los parámetros fundamentales del proyecto, como la ubicación del ensayo, superficie, cultivos, análisis de suelos y diseño de la instalación. Esta fase finalizó con la instalación del sistema de riego por goteo enterrado’.
La segunda fase, la de implantación y puesta en marcha, duró dos campañas.
‘En ellas – detalla Quintilla – se empezó a probar la instalación obteniéndose los primeros resultados. Había muchas dudas sobre cómo llevar a cabo el riego, la aplicación de fertilizantes y el comportamiento frente al paso de maquinaria. Fue un periodo marcado por el aprendizaje en el manejo de la instalación y en el conocimiento de los tiempos (duración de los riegos, tiempos necesarios entre el riego y paso de maquinaria, limpieza de conducciones para evitar obturaciones), laboreos y primeros resultados de cosechas. Durante esta fase se utilizaron técnicas de teledetección por imágenes de avioneta para analizar el funcionamiento del sistema de riego.
La tercera fase lleva dos años y durará hasta el fin del ensayo. ‘
Viene marcada – tal y cómo avanzan desde la Comunidad de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña – por la explotación ordinaria de la instalación tras haber adquiridos ya los principales conocimientos sobre su manejo’.
No obstante, al tratarse de un demostrador, se van a ir introduciendo nuevas medidas, como la rotación de cultivos y la posibilidad de implantar la doble cosecha (cereal invierno+maiz ciclo corto) en las alternativas de cultivo. También está previsto que se preste atención a la durabilidad de la instalación y a la necesidad de mantenimiento.
En opinión de los responsables del proyecto en la Confederación Hidrográfica del Ebro y en la Comunidad de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña, el balance del trabajo llevado a cabo hasta el momento no pueden ser más satisfactorios. ‘El ensayo está arrojando buenos resultados y despejando las dudas que se tenían inicialmente. Estamos observando la mejora en la eficiencia del riego y alcanzando buenas cosechas con una reducción notable en el consumo del agua’. Para conseguirlo se han ajustado los tiempos de riego y se han ciclos más largos aunque más separados en el tiempo. De esta forma se ha conocido el comportamiento de la instalación frente al paso de maquinaria y laboreo.
Igualmente, se han podido conocer buena parte de los problemas que pueden aparecer en fase de instalación y técnicas de mantenimiento a seguir especificas para esta forma de riego. ‘Estamos comprobando – concluyen – que es una técnica que puede ser una buena alternativa a casuísticas concretas aunque su uso no parece que se pueda generalizar a todas las superficies’. Aportan un reflexión para finalizar. ‘Es una posibilidad a tener en cuenta en casos particulares, según sea su tipo de suelo, la formación del usuario y donde recurrir a sistemas tradicionales de aspersión obliguen a equipos de bombeo que se puedan evitar con esta técnica’.


