Las alegaciones al Esquema Provisional de Temas Importantes del Plan Hidrológico del Ebro 2028-2033 reclaman una planificación rigurosa, equilibrada y territorialmente justa, que proteja los ecosistemas sin debilitar a quienes viven, trabajan y gestionan el agua en el medio rural.
19/05/2026
El Partenariado del Agua del Ebro ha presentado sus alegaciones al Esquema Provisional de Temas Importantes del Plan Hidrológico del Ebro 2028-2033 con un mensaje central: la cuenca del Ebro debe avanzar hacia una gestión ambientalmente sostenible, pero también profundamente humana.
El documento defiende que la protección de ríos, acuíferos, humedales y ecosistemas asociados al agua debe ser compatible con la seguridad hídrica, la producción de alimentos, la continuidad de las explotaciones agrarias, el relevo generacional, la igualdad de oportunidades y el futuro de los pueblos.
El Partenariado del Agua del Ebro reúne a organizaciones agrarias, colegios profesionales, comunidades de regantes, centros públicos de investigación y entidades vinculadas a la gestión del agua y la agricultura. Entre sus integrantes figuran ARAGA, ASAJA, el CITA-Aragón, el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Aragón, varias comunidades generales de regantes, la Estación Experimental de Aula Dei-CSIC, la Federación de Regantes del Ebro y UAGA.
Una planificación ambiental exigente, pero viable para el territorio
Las alegaciones parten de una idea clara: la sostenibilidad de la cuenca no puede medirse únicamente en términos de restricciones, indicadores o cumplimiento normativo. Una cuenca sostenible es también una cuenca viva, con agricultores y agricultoras, comunidades de regantes, ganaderos, cooperativas, ayuntamientos, industrias agroalimentarias, centros de investigación y población rural capaz de seguir gestionando el territorio.
Por ello, el Partenariado propone que el futuro Plan Hidrológico incorpore una visión de rural proofing, es decir, una evaluación real de cómo las decisiones sobre agua, medio ambiente, energía y territorio afectan a los pueblos, a las explotaciones agrarias, a las comunidades de usuarios y a la capacidad de mantener actividad económica y población en el medio rural.
“Queremos una cuenca del Ebro ambientalmente sostenible, pero sobre todo humana: una cuenca que cuide sus ríos sin abandonar a quienes viven, producen alimentos y sostienen el territorio.”
Rigor técnico y reparto equilibrado de responsabilidades
El documento insiste en la necesidad de que las medidas del Plan se basen en diagnósticos completos, datos verificables y análisis proporcionados. En particular, el Partenariado advierte de que no deben atribuirse automáticamente al regadío determinados problemas de calidad del agua cuando existen otras presiones urbanas, industriales, ganaderas o territoriales que también deben ser consideradas.
En materia de contaminación por nutrientes, retornos de riego y depuración urbana, las alegaciones reclaman una planificación basada en cargas, balances, seguimiento de resultados y análisis de las masas de agua receptoras. La medición en un punto de retorno no debe confundirse con el estado de una masa de agua ni utilizarse de forma automática para imputar incumplimientos ambientales.
El Partenariado considera que la mejora de la calidad del agua exige corresponsabilidad. Las comunidades de regantes y el sector agrario deben seguir avanzando en eficiencia, control de retornos, fertilización ajustada y digitalización, pero las administraciones también deben actuar sobre vertidos urbanos, tratamientos terciarios insuficientes, coordinación institucional y financiación de medidas de interés general.
Modernización de regadíos, seguridad alimentaria y servicios ecosistémicos
Las alegaciones defienden la modernización de regadíos como una herramienta estratégica de política hidráulica, ambiental, agraria y territorial. La modernización no debe entenderse solo como una actuación productiva ni como una medida ambiental correctora, sino como una oportunidad para mejorar la eficiencia hídrica y energética, reducir retornos no controlados, digitalizar la gestión, adaptar los sistemas al cambio climático y sostener actividad económica en el medio rural.
El Partenariado reclama que el Plan diferencie adecuadamente entre nuevos regadíos, modernización, consolidación de regadíos infradotados, pequeñas ampliaciones, regadíos sociales y recuperación de zonas en abandono funcional. No todas estas actuaciones tienen el mismo impacto hidrológico, ambiental o territorial, por lo que no deben recibir el mismo tratamiento.
También se propone reconocer los servicios ecosistémicos y territoriales que prestan determinados sistemas de regadío bien gestionados: producción de alimentos, mantenimiento de paisajes agrarios, prevención del abandono, conservación de suelos productivos, gestión colectiva del agua, biodiversidad funcional, empleo rural y vertebración social.
Restauración fluvial con participación y conocimiento local
En relación con la mejora de la continuidad longitudinal de los ríos y el programa EBRO FLUYE, el Partenariado comparte la necesidad de restaurar los ecosistemas fluviales, pero solicita que las actuaciones se realicen caso por caso, con participación de titulares, comunidades de regantes, ayuntamientos y agentes locales.
La restauración fluvial no debe medirse únicamente por el número de obstáculos eliminados, sino por la mejora real del funcionamiento de la masa de agua, la protección del patrimonio hidráulico, la seguridad de los usos existentes y la generación de oportunidades para el territorio.
Regulación resiliente frente a sequías, avenidas y cambio climático
El Partenariado plantea incorporar el concepto de “regulación resiliente” en la planificación hidrológica. Esta idea no se limita a nuevas obras de regulación, sino que integra infraestructuras, soluciones basadas en la naturaleza, digitalización, reutilización, eficiencia, recarga responsable, gestión adaptativa, seguridad energética y adaptación a sequías e inundaciones.
Las alegaciones sostienen que la eficiencia hídrica debe ser prioritaria, pero no puede utilizarse como argumento automático para descartar nuevas regulaciones cuando el problema real sea la falta de garantía en periodos secos, la vulnerabilidad ante avenidas o la necesidad de asegurar abastecimientos, regadíos existentes, ganadería, agroindustria y seguridad alimentaria.
El documento también reclama prudencia en el uso de escenarios climáticos y exige que cualquier restricción basada en cambio climático esté respaldada por balances completos, metodología transparente y evaluación de la incertidumbre.
Seguridad jurídica para las concesiones y las explotaciones agrarias
Otro de los ejes de las alegaciones es la seguridad jurídica. El Partenariado advierte de que las limitaciones a nuevos derechos de uso de agua y las condiciones aplicables a las novaciones concesionales no pueden plantearse sin una motivación técnica suficiente, sin balances actualizados y sin considerar sus efectos sobre explotaciones agrarias, inversiones, ayudas públicas, financiación, transmisión patrimonial y relevo generacional.
La incertidumbre concesional afecta directamente a la viabilidad de las explotaciones y al valor de las fincas de regadío. Por ello, el documento reclama procedimientos claros, prórrogas o soluciones transitorias cuando las novaciones estén pendientes de resolución, y una aplicación proporcionada de las nuevas exigencias administrativas.
Una cuenca viva, corresponsable y con futuro
El Partenariado del Agua del Ebro considera que el cuarto ciclo de planificación hidrológica debe ser una oportunidad para superar visiones enfrentadas entre medio ambiente y regadío. La cuenca necesita soluciones basadas en conocimiento científico, proporcionalidad, cooperación, innovación y corresponsabilidad.
La sostenibilidad real solo será posible si integra al mismo tiempo calidad del agua, biodiversidad, seguridad hídrica, producción alimentaria, transición energética, igualdad de oportunidades, relevo generacional y permanencia de población en el medio rural.
El documento concluye que el futuro Plan Hidrológico del Ebro debe proteger el agua y los ecosistemas, pero sin olvidar que detrás de cada decisión hidráulica hay personas, explotaciones, empleos, pueblos y proyectos de vida. Una cuenca ambientalmente sostenible solo será verdaderamente sostenible si también es una cuenca humana.

