Desde el año 2004, la Comunidad de Regantes de la Acequia de Pina ha mejorado sus infraestructuras de riego con medios propios y gracias a varias convocatorias de ayudas del Gobierno de Aragón, centrándose en primer lugar en la canalización de la Acequia Mayor de Pina y culminando en el año 2007 con el proyecto de concentración parcelaria de la Huerta Vieja, que junto con la modernización del regadío desarrollado por la empresa pública SEIASA, permitió finalizar la canalización de la acequia y el entubado de los ramales secundarios y terciarios de su zona regable situada en el término de Pina de Ebro.
La inversión realizada para la modernización de la Comunidad de Regantes realizada a través de SEIASA superó los 11 millones de euros, habiendo firmado el convenio para la gestión parcial de las infraestructuras en octubre de 2010 y estando en estos momentos en fase de explotación de las obras.
Una de las claves del sistema fue la apuesta por la automatización de las compuertas transversales y laterales del canal principal, consiguiendo no solo alcanzar niveles óptimos para el riego en puntos distantes de la acequia y permitiendo el riego simultáneo por diferentes acequias secundarias (que localmente se denominan “coseros”). Además,
mediante la aplicación de consignas de regulación y apertura determinadas, se distribuye por los coseros el caudal necesario para el riego de cada finca, aprovechando así al máximo el agua disponible.
Por un lado la compuerta transversal regula el nivel de la lámina de agua en el canal principal para que se sitúe en el punto más elevado que permiten los aliviaderos dispuestos en cada tramo de la acequia y por otro la compuerta lateral distribuye el caudal necesario para el riego de la finca, en función de su ubicación y disposición de la arqueta de entrada al campo. Así se evitan desbordamientos y, al mismo tiempo, se mantiene el nivel constante al objeto de aportar el máximo caudal que soporta el ramal para el riego de cada una de las parcelas.
Con la tecnología y la gestión empleados se aportan caudales promedio muy altos en las fincas, reduciendo los tiempos de riego en torno a 0,7 horas por hectárea. Se consigue una eficiencia de riego superior al 70%, a diferencia del promedio de los regadíos de la zona central del Ebro, en los que generalmente es inferior al 50%. La práctica ha demostrado en la Comunidad de Regantes que en el riego por gravedad, con más caudal se reducen las pérdidas por percolación y por evaporación, y en definitiva el consumo de agua. Al mismo tiempo, la distribución, diseño y nivelación de las parcelas tras el proceso de concentración parcelaria permiten un riego homogéneo que garantiza el correcto crecimiento de los cultivos en toda la superficie regada.
No obstante, este sistema no habría sido posible sin la centralización de la administración del riego en el personal de la Comunidad de Regantes, que gestiona el canal y las compuertas automáticas, aplicando las órdenes oportunas que se precisan en cada momento, redistribuyendo el agua de un punto a otro de la acequia para regar por 4 o 5 coseros al mismo tiempo con independencia de su ubicación, lo que en definitiva permite un riego prácticamente a la demanda.
Por otra parte, dentro de la organización de la Comunidad de Regantes se cuenta con personal propio para dar el servicio de riego en las fincas a aquellos regantes que lo soliciten. Estos profesionales son coordinados por el administrador del agua y además desempeñan las labores de mantenimiento y reparación de las infraestructuras, resolviendo de forma centralizada y profesional todos los aspectos relativos al funcionamiento de la Comunidad de Regantes. El éxito del sistema puede medirse con el número de parcelas que son regadas directamente por el personal de la Comunidad, actualmente cercano al 90% de la superficie regable, así como la ausencia de intervenciones del Jurado de Riegos para la resolución de conflictos, que existe de forma testimonial.
RESULTADOS
Sumada a la eficiencia en el uso del agua, la centralización en la gestión del riego en el personal de la Comunidad de Regantes y la profesionalización del servicio de regadores ha favorecido la puesta en práctica de otras mejoras en el ámbito de la zona regable.
Contando con maquinaria propia y un presupuesto bien dimensionado, no sólo se atienden las incidencias en la red de distribución, sino que además se ha acometido la mejora de la red de drenaje, revalorizando las fincas afectadas por encharcamientos y garantizando la devolución al cauce de los retornos de riego. Al mismo tiempo, en relación con las avenidas extraordinarias del río Ebro, que afectan de forma regular a las huertas situadas junto al cauce, gracias a la red de drenaje, la vuelta a la normalidad se produce en cuanto el río recupera su nivel ordinario, evitando la pérdida de la campaña agrícola, y garantizando la sostenibilidad de las inversiones y la rentabilidad de las fincas.
Además, la búsqueda continuada del interés común y las sinergias entre las diferentes actividades desarrolladas, se han plasmado este pasado año 2024 en la ejecución de un proyecto para el reaprovechamiento de los retornos de riego para el riego de una chopera de 70 hectáreas integrada en la zona regable de la Comunidad, con el triple objetivo de ahorrar agua y mejorar, tanto la gestión del riego, como la calidad de las aguas devueltas al río.
CONCLUSIONES
La experiencia obtenida en el proceso de modernización de un regadío tradicional como la Huerta Vieja de Pina de Ebro, conservando su sistema de riegos, es un ejemplo exportable a otros regadíos que se encuentran en situación similar a la de la zona regable de la Comunidad de Regantes antes de la concentración parcelaria, para garantizar su sostenibilidad y alcanzar las exigencias de eficiencia y ahorro de agua que reclama la sociedad en su conjunto, aprovechando al mismo tiempo las ventajas de tierras fértiles de ribera para una buena producción que impulse la industria agroalimentaria y favorezca el desarrollo rural de los municipios ubicados junto al río Ebro.
La colaboración público-privada, a través de ayudas a las modernizaciones y procesos de concentración parcelaria, y la profesionalización de las Comunidades de Regantes, apostando por la modernización y automatización de las infraestructuras, son el camino del éxito de esta Comunidad de Regantes y de otras similares.



