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TELÉFONO DE CONTACTO E EMAIL |
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PERÍODO DE EJECUCIÓN – LUGAR DE EJECUCIÓN – COMUNIDADES DE REGANTES |
– 2015-2017 – CR Almudevar |
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BREVE DESCRIPCIÓN DE LA BUENA PRÁCTICA |
La reducción de la presión de trabajo en el aspersor se analiza en este trabajo como una alternativa para reducir los costes de la factura eléctrica. Para ello se realizó un diseño experimental en el que se analizaron tres tratamientos, uno de presión en boquilla estándar, 3 kg/cm2, y dos de baja presión, 2 kg/cm2. El tratamiento de presión estándar y uno de los de baja presión se equiparon con aspersores de impacto convencionales de latón, mientras que el otro tratamiento de baja presión se equipó con aspersores de plástico con placa deflectora en la pala. El ensayo se realizó sobre un cultivo de maíz a lo largo de tres campañas de cultivo, 2015, 2016 y 2017. Los tres tratamientos se regaban a la vez, asegurando una dosis y unas condiciones de riego similares. Se evaluó la calidad del riego (uniformidad y pérdidas de agua por evaporación y arrastre) instalando mallas pluviométricas en cada tratamiento. El crecimiento de maíz, la cosecha y sus componentes se midieron en cada subparcela. |
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RESULTADOS |
La uniformidad de riego estacional en las campañas 2016 y 2017 fuer claramente superior en el tratamiento de presión estándar que en los tratamientos de baja presión (diferencias de hasta un 10%). Sin embargo, las pérdidas por evaporación y arrastre fueron ligeramente inferiores en los tratamientos de baja presión (aproximadamente un 3%). En cuanto a la producción, no se encontraron diferencias significativas entre ninguno de los tratamientos en ninguna de las tres campañas de cultivo del maíz. |
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CONCLUSIONES |
La reducción de presión de 3 a 2 kg/cm2 en boquilla de aspersor reduce los costes de la factura eléctrica sin afectar a la producción del cultivo de maíz, lo que incrementa el beneficio neto de las explotaciones. |
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REFERENCIA DE PRENSA Y/O MATERIAL GRÁFICO SI EXISTE |
1. Robles, O, E. Playán, J. Cavero and N. Zapata*. 2017. Assessing low-pressure solid-set sprinkler irrigation in maize. Agric. Wat. Manage. 191: 37–49. 2. Zapata, N., Robles, O., Playán, E., Paniagua, P., Romano, C., Salvador, R. and Montoya, F., 2018. Low-pressure sprinkler irrigation in maize: differences in water distribution above and below the crop canopy. Agric. Wat. Manage. 203: 353-365. 3. Francisco Montoya, Cesar Romano, Néstor Moré, Jorge Gallinat, Rosendo Castillo, Javier Gómez, Felipe Ruiz y Nery Zapata. (2018). Efecto del riego por aspersión a baja presión sobre el rendimiento de maíz en parcelas comerciales. Tierras nº 261, pp 66-73. 4. Zapata, N., Montoya, F., Robles, O. y Playán, E. (2018). Efecto de la cubierta vegetal del maíz en la distribución del agua en riego por aspersión a baja presión. Tierras nº 265, pp 62-69. 5. Prensa Heraldo. Domingo 24 marzo 2019. Regadío. «Menos presión en el riego y en la factura de la luz». |
La comunidad de regantes de Almudevar fue el escenario durante el periodo 2015 -2017 de un proyecto de trabajo que tenía por objetivo la reducción de la presión de trabajo en el aspersor analizada como una alternativa para reducir los costes de la factura eléctrica.
Nery Zapata, investigadora del grupo de Riego, Agronomía y Medio Ambiente de la Estación Experimental Aula Dei-CSIC, se encargó de encontrar alternativas que, sin suponer demasiado coste, permitieran conseguir un ahorro económico para los productores sin que por ello perdieran productividad en sus cosechas.

‘Llevábamos experimentando con baja presión en aspersión en condiciones controladas (ensayos experimentales) durante varios años y los resultados eran satisfactorios’, explica Zapata. ‘Nos pareció que llevar la baja presión en aspersión al mundo real (parcelas comerciales) era necesario y, así resultó, fue un éxito. La reducción de los requerimientos de presión para regar por aspersión redujo el coste de la factura eléctrica sin afectar a la producción del cultivo. El nivel de ahorro de la factura ha dependido de las características de nuestra zona regable’.
Los primeros ensayos comenzaron en unas parcelas experimentales sobre las que se había sembrado maíz cultivado a lo largo de tres campañas, las correspondientes a 2015, 2016 y 2017. Se realizó un diseño experimental en el que se analizaron tres tratamientos, uno de presión en boquilla estándar, 3 kg/cm2, y dos de baja presión, 2 kg/cm2.
El tratamiento de presión estándar y uno de los de baja presión fueron equipados con aspersores de impacto convencional de latón, mientras que, el otro tratamiento de baja presión, se equipó con aspersores de plástico con placa deflectora en la pala.
Los tres tratamientos se regaron a la vez y se aseguraron una dosis y unas condiciones de riego similares. Se evaluó también la calidad del riego, su uniformidad y pérdidas de agua por evaporación y arrastre y se instalaron mallas pluviométricas en cada tratamiento. El crecimiento de maíz, la cosecha y sus componentes se midieron en cada subparcela.
El proyecto se realizó en tres pasos que fueron concatenándose al haber conseguido obtener resultados satisfactorios.
El primero de ellos consistió en realizar una serie de pruebas técnicas de aspersores de impacto trabajando a baja presión sin cultivo. Se analizaron los resultados técnicos, alcance y uniformidad de reparto del agua de riego. Se compararon los resultados entre presión estándar y baja presión con resultados satisfactorios.
A su vez se llevaron a cabo ensayos experimentales de baja presión en aspersión sobre un cultivo de maíz. Se compararon resultados técnicos y sobre todo agronómicos, especialmente de rendimiento del cultivo, entre la presión convencional (300 kPa) y la baja presión (200 kPa). En estas pruebas no se hallaron diferencias significativas en la producción en grano de maíz entre los dos tratamientos de presión.
El tercer paso consistió en realizar ensayos comerciales de baja presión en aspersión sobre un cultivo de maíz. Igual que en los anteriores se compararon principalmente los resultados agronómicos, la uniformidad de desarrollo del cultivo y producción en grano. Tampoco se encontraron diferencias ni en el desarrollo del cultivo ni en la producción en grano entre los dos tratamientos de presión.
Tras tres años de estudio se comprobó que la uniformidad de riego estacional en las campañas 2016 y 2017 fueron claramente superiores en el tratamiento de presión estándar que en los tratamientos de baja presión, con unas diferencias de hasta un 10%.
Sin embargo, las pérdidas por evaporación y arrastre fueron ligeramente inferiores en los tratamientos de baja presión de hasta aproximadamente un 3%. En cuanto a la producción, no se encontraron diferencias significativas entre ninguno de los tratamientos en ninguna de las tres campañas de cultivo del maíz.
Como conclusión final al estudio, llevado a cabo mediante ensayos en varias parcelas experimentales de la Comunidad de Regantes de Almudevar , la reducción de presión de 3 a 2 kg/cm2 en boquilla de aspersor redujo los costes de la factura eléctrica sin afectar a la producción del cultivo de maíz, lo que incrementó el beneficio neto de las explotaciones.
‘Los resultados, fruto de los proyectos de estudio y divulgación de los resultados de la baja presión en aspersión, han sido muy satisfactorios.- asegura Nery Zapata –. La puesta en marcha en campo de esta práctica está siendo más lenta y lo que hemos pretendido s con nuestra participación en esta iniciativa de buenas prácticas agrícolas ha sido la de poder difundirla un poco más’.


