PERSONA (S) DE CONTACTO E INSTITUCIÓN (ES) | Rogelio Galván Plaza Miguel Ángel García Vera (Confederación Hidrográfica del Ebro) |
| TELÉFONO DE CONTACTO E EMAIL | Correo electrónico: rgalvan@chebro.es Teléfono de contacto: 976711058 |
PERÍODO DE EJECUCIÓN – LUGAR DE EJECUCIÓN – COMUNIDADES DE REGANTES | 2017-2018 Elaboración Aprobado por Orden TEC/1399/2018 de 28 de noviembre y en aplicación desde el día siguiente. y durante todo 2019. – Cuenca del Ebro. Varios municipios. |
| BREVE DESCRIPCIÓN DE LA BUENA PRÁCTICA | El Plan Especial de Sequía es un instrumento contemplado en el Plan Hidrológico Nacional con el objetivo de minimizar los impactos ambientales, económicos y sociales de eventuales episodios de sequía |
| RESULTADOS | Con el PHN de 2001 se estableció la obligatoriedad de elaborar planes especiales de sequía. En 2007 se aprobó el Plan de Sequía del Ebro. Lleva por tanto más de diez años en vigor, estando ahora en curso su revisión. Estos diez años han probado su utilidad. En particular su sistema de indicadores, que mensualmente diagnostican escenarios de normalidad, prealerta, alerta y emergencia, se han convertido en un instrumento objetivo de diagnóstico y alerta, y de ese modo da respaldo a una toma de decisiones y medidas consecuente con cada escenario que se produce. Un plan además que en todos estos años se ha consolidado en la cultura del organismo. En 2018 se realizó una revisión del Plan Especial de Sequía de la demarcación del Ebro. Este plan aprovecha todas las fortalezas del anterior, pero al mismo tiempo introduce mejoras y se alinea con las directrices del Ministerio. |
| CONCLUSIONES | La revisión del Plan Especial de Sequía, contribuye de manera inequívoca a clarificar los conceptos de sequía y escasez, y a dotarnos de mecanismos cada vez más objetivos para tomar decisiones, reduciendo al máximo la subjetividad. Facilita también una gestión de estos eventos con antelación y de una manera más eficaz. |
| REFERENCIA DE PRENSA Y/O MATERIAL GRÁFICO SI EXISTE |
El Plan Especial de Sequía es un instrumento contemplado en el Plan Hidrológico Nacional que tiene como objetivo minimizar los impactos ambientales, económicos y sociales de eventuales episodios de sequía.
En 1995, la Ley 10/2001 del Plan Hidrológico Nacional estableció en su artículo 27 que los organismos de cuenca debían elaborar planes especiales de sequía para el ámbito territorial de los planes hidrológicos. En 2007, y fruto de esa regulación, se aprobaban conjuntamente los Planes de Sequía de las demarcaciones de ámbito comunitario, entre ellas la del Ebro.
Con más de diez años en vigor se encuentra ahora mismo en proceso de revisión y durante todo este tiempo se ha venido probando su utilidad y de forma particular su sistema de indicadores que mensualmente sirven para diagnosticar escenarios de normalidad, prealerta, alerta y emergencia.
Ha conseguido convertirse en un instrumento objetivo de diagnóstico y alerta. Ante la toma decisiones y medidas consecuentes en cada escenario que se produce se utiliza como respaldo para la toma de las mismas.
Fue aprobado en 2018 por Orden TEC/1399/2018, de 28 de noviembre, y desde entonces se viene aplicando elaborando los informes mensuales de seguimiento de los índices de sequía que se publican mensualmente en la web de la Confederación Hidrográfica del Ebro.(http://www,chebro.es)
http://chebro.es/contenido.visualizar.do?idContenido=57215&idMenu=5860

Rogelio Galván, jefe de servicio en la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro, explica por qué decidieron llevar a cabo esta práctica.
‘Es un requerimiento legal la elaboración de un nuevo Plan Especial de Sequía, revisando el anterior de 2007. Es importante disponer de planes para estar preparados para fenómenos extremos como las sequías’.
Fruto del trabajo de todos estos años y de las mejoras que han ido llegando han conseguido que bajo el término genérico de sequía se distingan los conceptos de sequía prolongada y escasez al emplear indicadores diferentes.
La sequía prolongada se vincula a las condiciones de la Directiva Marco del Agua y a las condiciones que establece relacionadas con deterioro temporal de masas de agua, y a la activación de caudales ecológicos menos exigentes.
La sequía natural y los indicadores utilizados para su diagnóstico estarían basados fundamentalmente en aportaciones y, en algunos casos, en las precipitaciones. Equivaldrían, de algún modo, a los no regulados del Plan de 2007. Los escenarios que, finalmente, se manejan serían los de sequía o no sequía.
La escasez estaría vinculada a la falta de capacidad coyuntural para atender las demandas. Las reservas embalsadas son los indicadores en los que se basan de manera principal. También utilizan según los casos nieve, niveles piezométricos y aportaciones
Otra de las divisiones tiene que ver con las Unidades Territoriales. Una de Sequía Prolongada y otra de Escasez que coinciden con las que existen actualmente en juntas de explotación.
Los indicadores utilizados en todos los casos están fechados entre 1980 y 2012 y se han analizado y particularizado para cada zona los umbrales de entrada en los escenarios. Con ello han conseguido disponer de unos indicadores más robustos y también más adaptados a cada zona y a sus condiciones de escasez. Los cambios producidos por nuevas infraestructuras como la del Embalse de San Salvador han servido para obtener mejoras y superar las carencias del plan de 2007. A la vez que ha integrado de forma más efectiva el volumen acumulado en forma de nieve.
La recopilación de las sequías históricas se ha mejorado, lo que ha resultado clave para la validación de los indicadores seleccionados. Además, se ha incorporado información sobre un aspecto tan importante como son los impactos socioeconómicos y medioambientales de las sequías.
Escenarios para los que cada medida ha sido revisada, sistematizada y mejorada para aplicarse según sus descripciones concretas. Además de clarificadas sus implicaciones para la declaración de situaciones excepcionales por sequía extraordinaria.
Tal y como explica Galván, ‘la revisión del Plan Especial de Sequía ha mejorado el diagnóstico de las sequías, su seguimiento y la vinculación con las medidas a tomar para cada escenario. Se ha consolidado en la cultura de la organización y de los usuarios del agua’.
Esta revisión ha contribuido a clarificar los conceptos de sequía y escasez y a dotar de mecanismos más objetivos para poder tomar decisiones. Esto ha supuesto reducir al máximo la subjetividad y ha facilitado poder adelantarse a la gestión de estos eventos de una manera más eficaz.


